Lo que pasó en Brasil no fue nada: el Boca-Sporting que terminó con 18 expulsados y todos detenidos

Boca Juniors tiene bien ganado su lugar en la historia grande de la Copa Libertadores. La ganó en 2000, 2001, 2003 y 2007. Antes la había conquistado en 1977 y 1978. Suma 6, en total. Pero también tiene paginas negras. El recuerdo de un Boca-Sporting Cristal que terminó muy mal. Dieciocho expulsados, tres hospitalizados y todos detenidos.

Miércoles 17 de marzo de 1971. Cancha de Boca. Partido clave por la ronda clasificadora de la Copa Libertadores. Contra Sporting Cristal de Lima. Si Boca ganaba pasaba a las semifinales (para esos años eran torneos intensos pero cortos). Sporting ya no tenía chances de clasificar, pero en caso de ganar dejaba a sus compatriotas -Universitarios de Perú- encaminados a clasificar. La Bombonera explotaba de gente. ¿Que podía terminar mal? todo.

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El primer tiempo empezó tranquilo y Boca lo ganaba con goles de Coch y Ángel Rojas por 2 a 1. En un segundo tiempo mas «picado», a los 69 minutos, González Pajuelo convirtió el gol del empate. Cuando faltaban seis minutos para que termine el partido (con un Boca volcado de lleno en el área rival) se produjo una supuesta falta contra Rogel que el arbitro (Uruguayo) no sancionó.

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De ahí en adelante fue todo batalla campal. Participaron de aquella guerra 21 de los 22 jugadores que estaban en el campo, el único que no quiso participar de una de las historias mas negras de la Copa Libertadores fue Meléndez.

Un video en baja calidad pero que muestra cómo fue la pelea.

El arbitro de entrada suspendió el partido, expulsó a 18 jugadores. Si, 18. Se salvó Meléndez y los dos arqueros (Omar Sánchez y Rubiños) y la policía ordenó la detención de todos los protagonistas que terminaron compartiendo calabozo en la Seccional 24. Cómo se defendió cada uno de los implicados del mayor escándalo de la historia de la Copa.

Que dijeron los jugadores de Boca

Ya le dieron la patada en la cara a Suñe, que responde con una trompada.

Rubén Jose Suñé, idolo indiscutido del club, fue el que dio la cara luego del escándalo. Su explicación básicamente consistió en hablar de «impotencia» por no conseguir la necesitada victoria.

» Cuando lo derribaron a Rogel en el área, pedimos penal y como no lo dieron nos agarramos a trompadas. Por eso digo que no hay explicación lógica. Nos peleamos ante la impotencia de no poder ganar el partido. Recuerdo que me encontraba tan fuera de mí que lo perseguí a Gallardo como loco»

Suñé sobre el escándalo copero.

¡Hasta dijo que si lo agarraba lo mataba!. También que Gallardo llegó a pegarle un patadón con los tapones en la cara y eso lo hizo enojar aún mas. Fue Suñé quien empujo a un policía de la seccional 24 y por lo que todos terminaron detenidos. Le tuvieron que hacer siete puntos de sutura en la clínica Santa Isabel, en Flores. Horas mas tarde apareció el comisario para tomarle declaraciones. El Tribunal de Penas le dio mas de un año y medio de suspensión pero una amnistía lo salvó. Épico e irrepetible.

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El video de los jugadores luchando recorrió toda América. Otro que habló tras el escándalo fue el goleador del partido, Jorge Antonio Coch:

Ya había regresado a casa cuando a las dos y media de la mañana se apareció Rattín.

 -Lleva ropa interior y no te olvides el cepillo de dientes que vamos a la comisaría —me dijo.

Fuimos. Estaban todos los muchachos sentados. Los de Boca y los de Sporting. Ya había pasado todo. Nos mirábamos y sonreíamos. Estuvimos detenidos hasta pasado el mediodía. Después nos tocó ir a declarar a la AFA. Al único que se lo identificaba bien en medio del lío era a mí: el número 7 se divisaba clarito en mi espalda a través del «tape» de la televisión. Me dieron como un año de suspensión, pero enseguida vino una amnistía.

La anécdota de Coch sobre el escándalo.

La palabra de los peruanos

A Eloy Campos le revisan la nariz. El diagnóstico fue inapelable: fractura del tabique.

En los minutos finales estaba acalambrado pero no podía salir, porque el técnico ya había hecho los dos cambios. Cuando comenzó la bronca iniciada por Rogel, la hinchada gritaba: «¡Y pegue… y pegue Boca pegue!». Yo me encontraba cerca de Quesada, caído y próximo a ser pisado por Suñé, que estaba enardecido. Le supliqué que no lo hiciese y la reacción de Suñé fue perseguirme a mí. Retrocedí unos pasos, busqué escapar, pero al final le apliqué una patada en la cara.

Alberto Gallardo dio su versión de los hechos

Alberto Gallardo era la figurita de aquel Sporting, asegura que después de los primeros minutos de guerra se vio rodeado de fotógrafos, policías y mas jugadores. Escuchó que de todos lados gritaban «¡Al negro, al 11, al 11! y ahí es cuando decide correr al banco de suplentes y meterse al vestuario. Asegura que al recordarlo se da cuenta que son calenturas del fútbol, que la necesidad de ganar los llevaron a terminar en una pagina negra del fútbol sudamericano.

Imágenes de guerra. Así salían del estadio los jugadores de Sporting.

Que dijo el arbitro

Asegura que los problemas arrancaron antes del partido, en el sorteo de la terna arbitral. El uruguayo Alejandro Otero era el arbitro principal, con el estaban Carlos Robles de Chile y Armando Marques de Brasil todos con muy poca experiencia en partidos ‘chivos’. Dice que el partido no tuvo nada especial pero que la gente de Boca ese día transformo la cancha en una caldera y dice: «Boca que, en su cancha, parece venirse encima por la especial acústica del estadio».

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Cuenta que todo arrancó por lo alterado que estaba Rojitas aquella noche y que cuando le tiró una plancha a un zaguero peruano se armó el tumulto que termino con la pelea principal Suñé-Gallardo.

Cuando me hallaba rezando a la Virgen en el vestuario, llegó una persona de particular que se presentó como el funcionario policial de mayor grado en el estadio, Preguntó quién era el árbitro

 —Yo —le contesté.

—Usted es el único responsable de todo lo que pasó —me dijo.

La anécdota del arbitro sobre el escándalo

Cuenta que lo llevaron detenido y desde ahí estuvo incomunicado con todos. La policía lo interrogó y lo dejaron libre. Cuando llegó a Montevideo lo esperaba el tesorero de la Confederación que le señaló que no había ninguna falla en su arbitraje pero que posteriormente le llegó la observación de que las expulsiones habían sido dispuestas en el vestuario y no en la cancha, algo que nunca dejó de sorprenderlo.

Que dejó la guerra campal

Suñé se gana el primer plano con su directo de izquierda a la cara de Luis Torres; al costado, Mífflin y Pianetti entran en el break. En medio del remolino, caído, Fernando Mellán

Tres jugadores terminar hospitalizados, los peruanos Fernando Mellán (por conmoción cerebral) y Eloy Campos (por un hematoma en el malar izquierdo, fractura de tabique y corte en el labio) al Argerich. Suñé por el lado de Boca que terminó con una gran herida en el pulmón izquierdo dónde le hicieron siete puntos en la clínica Santa Isabel.

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Finalizado el partido detuvieron a todos los de Sporting y a la madrugada a todos los de Boca. La policía dictó 30 días de arresto a los protagonistas. Hasta se metió quien era el presidente peruano, Velasco Alvarado que los felicitó por la batalla y los incitó a que «continúen defendiendo la divisa con honor e hidalguía».

La Confederación Sudamericana de Fútbol, en su primera reunión, consideró los incidentes y castigó con 6 partidos de suspensión a Suñé; con 4 a Rogel, Rojitas y Cabrera; con 2 a Pianetti y José Rubén Palacios y 1 a Ovide. Roma y Novello fueron amonestados. Los peruanos recibieron estas sanciones: Mellán, 6 partidos; Eloy Campos, De la Torre, González Pajuelo y Gallardo, 4; Roberto Elías  y Torres, 2; Quesada 1, Mifflin y Del Castillo, amonestados. El veedor oficial de la Confederación, sobre cuyo informe se decidieron las sanciones, fue el doctor Alfredo Francisco Cantílo.

A Suñé le aplicaron un año y seis meses de suspensión. A Roberto Domingo Rogel un año y cuatro meses; a Antonio Roberto Cabrera, un año y dos meses y a José María Silvero —director técnico— y Jorge Antonio Coch, un año. Veinte días más tarde, la cercana celebración del Día de los Trabajadores sirvió de excusa para la aprobación de una amnistía que dejó sin efecto todas estas severas sanciones.

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El árbitro argentino Fernando Rapallini tuvo que sacar cuatro rojas en la primera pelea entre los jugadores, que tuvo un segundo capítulo en el tiempo adicionado. Víctor Cuesta, uno de los que se fue antes de tiempo.

El video de la batalla campal que terminó con ocho expulsados

Todo comenzó a los 88 minutos, con un cruce de Pepé, que había ingresado en el segundo tiempo por Alisson, y Moisés. Caio Henrique apoyó a su compañero y salió a buscarlo a Moisés. Ahí comenzó la primera gresca, con pequeños duelos individuales y varios grupales entre titulares y suplentes. Rapallini, entonces, expulsó a cuatro jugadores: Luciano y Pepe, en el local, y Edenilson y Moisés en Inter.

Cuando parecía que la situación se calmaría, en el tiempo adicionado estalló otra batalla campal. Y entonces, Rapallini, a instancia de sus asistentes Juan Pablo Belatti y Gabriel Chade, les sacó la roja a Miranda y Caio Henrique, en Gremio, y al argentino Víctor Cuesta y Praxedes en Inter.

Con los ánimos más calmos, el partido se reinició con los dos equipos con siete jugadores. E incluso, Gremio tuvo la chance de romper el cero por un disparo de Lucas Silva que acarició el travesaño. Sin embargo, nada de eso iba a superar la noticia de los enfrentamientos entre los jugadores que terminó con el histórico saldo de ocho expulsados.

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