Del beso de Tévez al emocionante homenaje: la vuelta de Diego en fotos

Por un rato, la definición del campeonato quedó al margen y Diego Maradona se llevó todas las miradas

Se acabaron las palabras. Quedaron atrás todas las especulaciones previas, las versiones periodísticas, las declaraciones cruzadas. Cuando el hombre entró todo quedó atrás. Cuando el metro sesenta cargado de magnetismo puso un pie en el campo de juego la energía brotó por los cuatro costados.

Diego Armando Maradona lo hizo de nuevo. Después de tanta polémica rodeando su homenaje en la cancha de Boca fue el público en su totalidad el que dio su veredicto. Y se rindieron a los pies del Diez.

A las 20.27 salió Diego y por un rato la definición del campeonato quedó a un costado como solamente él podría lograrlo.

Miguel Angel Brindisi y Hugo Perotti, compañeros en el Boca campeón de 1981, le entregaron la tan anunciada plaqueta que recordó aquel título. También un cuadro con la camiseta azul y oro con la número 10.

La espontaneidad le ganó a las especulaciones. «Hay que alentar a Maradooo, oh, ohhh», explotó la Bombonera.

Banderas para Diego en La Boca. (JUANO TESONE)

Y Diego respondía con una sonrisa cómplice. Quedaron solos: hincha e ídolo. No hubo más que lugar para las emociones.

Maradona caminó el césped como un niño. Mientras, las cámaras iban devolviendo rostros inolvidables: chicos a los que las lágrimas le brotaban sin parar, grandes que exhibían la camiseta del Napoli, la de Boca, o que agitaban los brazos a más no poder para decir que «Maradona es de Boca porque Gallina no es».

Dalma, una de las hijas del Diez, y Benjamín, uno de los nietos, también vivieron la fiesta desde adentro y se abrazaron a Maradona. Gianinna lo siguió con emoción desde el palco. 

Fueron apenas 10 minutos y el número parece cerrar perfecto un círculo mágico entre Diego y su gente. Porque en definitiva Diego es de todos. Así quedó claro en cada cancha que visitó.

Cuando salieron los equipos, todo el plantel de Boca hizo escala en el banco de suplentes visitante. Wanchope Ábila fue el primero en abrazarse con Diego y así fueron desfilando todos, también Miguel Russo. Momento especial para Carlos Tevez, claro: que le comió la boca y le dio el prometido piquito al entrenador.

Asi fue el beso entre Tévez y Maradona

Los hinchas sabían que no era un día más. Por eso llegaron temprano, alertados por la dirigencia de que el homenaje debería ser pocos minutos después de las 20 para poder empezar el partido al mismo tiempo que lo hiciera River en Tucumán.

También Gimnasia llegó antes de lo habitual. Salieron a las 18.15 desde Estancia Chica y en las inmediaciones de la Bombonera, en la esquina de Coronel Tomás Espora y Almirante Brown, a cuatro cuadras de la cancha, el micro que trasladaba al Lobo fue recibido por Rafael Di Zeo, Mauro Martín y otros 400 hinchas que lo escoltaron hasta el estadio, adonde arribó a las 19.35.

El DT de Gimnasia recibió un acompañamiento constante y personal, siempre rodeado por personal de seguridad privada. En el acceso del vestuario visitante lo esperaba su ex representante Guillermo Coppola para saludarlo.

Luego llegaron los 10 minutos que quedarán guardados en la memoria de cada uno de los que copó la Bombonera. Porque antes del partido, antes de lo que todos consideran como lo más importante, hubo tiempo para una caricia al alma.

  • Con información de Olé

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